Automation 2

¿Qué valor aporta la automatización a la materialografía?

En muchas industrias, la automatización ha demostrado ser una forma muy fiable de lograr mayor rendimiento, consistencia y precisión. Al eliminar la intervención humana, en la medida de lo posible, se puede completar un proceso automatizado de forma más eficiente y rentable, con una variación mínima. Pero, ¿en qué medida se puede aplicar esto a la materialografía, y qué valor aporta realmente?

La respuesta sencilla es que para muchos laboratorios la automatización es la forma más eficaz de asegurar la calidad y reproducibilidad óptima de los resultados. Además, lo hace a tiempo, es más segura y requiere menos formación de los usuarios.

La automatización no es algo nuevo. Durante siglos, la humanidad ha desarrollado herramientas y maquinaria para lograr una producción más eficiente de lo que sería posible únicamente con el trabajo humano. La tecnología que hay detrás de la automatización ha evolucionado rápidamente, sobre todo en los últimos 20 años, gracias al crecimiento de la producción industrial impulsado por la consolidación de los mercados y una mayor demanda del consumidor.

Partiendo de esta premisa, una nueva generación de equipos automatizados ha proporcionado a los fabricantes y desarrolladores de productos una forma de superar un reto difícil: ¿cómo mantener la eficiencia del proceso y la calidad del producto al aumentar el rendimiento para satisfacer una demanda mayor?

Eliminación del riesgo de error humano

"No creo que la automatización esté impulsada necesariamente por el deseo de resolver problemas", indica Jacob Rubæk Holm, profesor adjunto en dinámica industrial y métodos cuantitativos. "Es más bien una decisión proactiva para ser más eficiente y coherente. Hoy en día, esto es simplemente una necesidad para ganar terreno en los negocios".

La automatización funciona de la mejor manera posible cuando se tiene una tarea estrictamente definida y estandarizada que se debe reproducir una y otra vez. La materialografía se adapta perfectamente a este modelo. Aunque esto se puede lograr, hasta cierto punto, recurriendo a numerosos trabajadores (una perspectiva tentadora en países con bajos costes laborales), existen problemas inevitables al utilizar solo mano de obra.

El más destacado es el error humano. No importa si la plantilla está perfectamente formada, porque la gente comete errores. Para algunas empresas, un defecto puntual en un producto puede no ser importante para el rendimiento general. Sin embargo, para otras, la precisión absoluta es fundamental, ya que los riesgos potenciales son demasiado altos. Tomemos como ejemplo la industria aeroespacial. Si falla un solo álabe en un motor de reacción, las consecuencias podrían ser desastrosas tanto en términos de seguridad humana como de reputación de las empresas involucradas.

Como resultado, dichas empresas intentarán minimizar este problema de error humano. Una manera de lograrlo es mejorando el nivel de habilidad del personal con más formación. Pero esta es una vía costosa y nunca eliminará el problema por completo.

El otro método más eficaz es mediante la automatización. Si necesita que una tarea específica se complete de la misma manera, siempre, con total seguridad y sin interrupciones en el flujo de producción, necesita una máquina para realizar el trabajo.

Por qué es crucial trabajar con un especialista

Sin embargo, aunque un proceso automatizado puede ser la solución adecuada para los laboratorios que buscan lo mejor en términos de reproducibilidad, estandarización de procesos, alto rendimiento y facilidad de uso, no se trata simplemente de comprar el equipo adecuado y ponerlo en funcionamiento. Una máquina, independientemente de lo sofisticada que sea, solo hace lo que se le dice que haga.

"El último equipo automatizado es muy sofisticado", afirma Stig Nygaard Quist, vicepresidente de desarrollo empresarial de Struers. "Pero se debe alinear con los requisitos específicos de un laboratorio y optimizarse con el proceso adecuado para obtener un buen resultado. Por eso es tan importante trabajar con un socio especializado que conozca a la perfección todos los factores involucrados. Nos referimos a los materiales que se prueban, al método y la especificación de los resultados, y a que sepa cómo implementar todo ello en el propio equipo".

Un proceso materialográfico automatizado no tiene por qué ser complejo y los beneficios superan con creces al coste de la inversión. Con el equipo y la configuración adecuados, las empresas pueden recuperar la inversión dado el mayor rendimiento, precisión y eficiencia obtenidos.

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